miércoles, 15 de abril de 2015

Concepto:



Evolución del Hombre - ¿Qué es?
La teoría moderna concerniente a la evolución del hombre propone que los humanos y los monos se derivan de un ancestro con forma de mono que vivió en la tierra hace unos cuantos millones de años. La teoría establece que el hombre, a través de una combinación de factores ambientales y genéticos, surgió como una especie para producir la variedad de grupos étnicos apreciados hoy, mientras que los monos modernos evolucionaron en un sendero de evolución distinto. Tal vez, el más famoso defensor de la teoría evolucionista es Charles Darwin, (1809-82) quien escribió El Origen de las Especies (1859) para describir su teoría de la evolución. Se basó, generalmente, en observaciones que hizo durante su viaje de 5 años alrededor del mundo, abordo del HMS Beagle (1831-36). Desde entonces, el origen de la humanidad generalmente ha sido explicado desde una perspectiva evolucionista. Adicionalmente, la teoría de la evolución del hombre ha sido y continúa siendo modificada a medida que aparecen nuevos hallazgos, se adoptan revisiones a la teoría, y conceptos anteriores se comprueban como incorrectos y son desechados.

Evolución del Hombre - Conceptos de la Teoría Evolucionista
La actualmente aceptada teoría de la evolución del hombre descansa en tres principios principales. Estos tres principios dependen de la habilidad innata que todas las criaturas tienen que pasar en su información genética a sus crías a través del proceso reproductivo. Una explicación alternativa de la homología es un diseñador común. De acuerdo a este razonamiento, las similitudes en características anatómicas entre las especies apuntan hacia los planos utilizados por un Creador/Diseñador. 

El primer principio es la micro evolución, la ocurrencia y acumulación de mutaciones en la secuencia genética de un organismo. Las mutaciones son predominantemente al azar y pueden ocurrir naturalmente mediante errores en el proceso reproductivo, o mediante impactos ambientales, tales como químicos o radiación. 

El segundo principio de la evolución es la selección natural. La selección natural es un mecanismo natural por el cual los miembros más aptos de una especie sobreviven para pasar su información genética, mientras que los más débiles son eliminados (mueren) debido a que son incapaces de competir en su hábitat. La selección natural es a menudo calificada como "la supervivencia del más apto" o "la eliminación de los más débiles." 

El tercer principio es la especiación, la cual ocurre cuando los miembros de una especie mutan al punto de que ya no son capaces de reproducirse con otros miembros de la misma especie. La nueva población se convierte en una comunidad reproductivamente aislada que es incapaz de reproducirse con su anterior comunidad. Mediante la especiación, los genes de la nueva población se aíslan del grupo anterior.

Evolución del Hombre - Evidencia Científica
La teoría de la evolución del hombre está apoyada por un conjunto de observaciones independientes dentro de los campos de la antropología, la paleontología, y la biología molecular. Colectivamente, ellas describen a la vida diversificándose a partir de un ancestro común, mediante graduales cambios genéticos, al paso de millones de años, comúnmente conocido como el "árbol de la vida." Aunque aceptado en las ciencias predominantes como completamente factual y comprobado experimentalmente, un profundo examen de las evidencias revela algunas inexactitudes y razonables explicaciones alternativas. Esto causa que un creciente número de científicos disientan de la teoría de la evolución de Darwin, debido a su incapacidad de explicar satisfactoriamente el origen del hombre. 

Una de las principales evidencias a favor de la evolución del hombre es la homología, es decir, la similitud de características anatómicas o genéticas entre las especies. Por ejemplo, el parecido de la estructura esquelética de los monos y los humanos ha sido correlacionado con las secuencias genéticas homólogas dentro de cada especie como una evidencia poderosa a favor de un ancestro común. Este argumento contiene la gran suposición de que similitud es igual a parentesco. En otras palabras, mientras más se parezcan dos especies, más íntimamente relacionadas están la una con la otra. Se sabe que esto es una mala suposición. Dos especies pueden tener anatomías homólogas aunque no estén relacionadas de ninguna manera. A esto se le llama en términos de evolución, "convergencia." Ahora se conoce que las características homólogas pueden ser generadas de segmentos de gen completamente diferentes dentro de diferentes especies no relacionadas. La realidad de la convergencia implica que características anatómicas surgen debido a la necesidad de funcionalidad específica, lo cual es un duro golpe al concepto de homología y ascendencia. 

Adicionalmente, la evolución del hombre a partir de ancestros parecidos a los monos, es a menudo debatida sobre las bases de la anatomía comparada dentro del registro fósil. Aún así, el registro fósil indica más estabilidad en las formas de especies, que cambios lentos o hasta drásticos, lo cual indicaría etapas intermedias entre especies modernas. Los "eslabones perdidos" continúan perdidos. Y desafortunadamente, el campo de la paleo-antropología ha estado lleno de alegaciones fraudulentas de haber encontrado el eslabón perdido entre los humanos y los primates, al extremo que fragmentos de esqueletos humanos han sido combinados con otras especies, como cerdos y monos, y pasados como legítimos. Aunque la variabilidad genética es observada en todos los pueblos, el proceso de selección natural conducente a la especiación es disputado. Continúan surgiendo investigaciones que desafían al paradigma aceptado, creando preguntas significativas acerca de la certidumbre de la evolución como el origen del hombre.

Evolución del Hombre - El Escrutinio
La teoría concerniente a la evolución del hombre está bajo creciente escrutinio, debido a la persistencia de brechas en el registro fósil, la incapacidad de demostrar ventajosas mutaciones genéticas determinantes de "vida-o-muerte," y la falta de experimentos u observaciones para verdaderamente confirmar la evidencia a favor de la especiación. En conjunto, la evolución del hombre permea como el paradigma aceptado del origen del hombre dentro de la comunidad científica. Esto no se debe a que ha sido comprobada científicamente, sino debido a que puntos de vista alternativos conllevan implicaciones metafísicas que van en contra del paradigma naturalista moderno. No obstante, un examen de cerca de la evidencia revela que la evolución es cada vez menos científica y más dependiente de creencias, no de pruebas.

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Evolución del hombre





Características:



DRIOPITECUS:

Los seres más antiguos en el camino evolutivo son los Driopitecus. El Driopitecus posee un molar con una forma o patrón encontrado sólo en los humanos, y no en los monos del antiguo continente, de lo que se deduce que era un tipo o variedad de mono cuya cabeza al menos ya estaba evolucionando hacia la forma definitiva de Homo. 

AUSTRALOPITECUS:

Capacidad craneana de 500 a 600 centímetros cúbicos. Utilizaba útiles, pero no los elaboraba.

Los Australopitecus eran un grupo variado de homínidos de amplia distribución, que empezaron a extenderse en África hace unos cinco millones de años. El rápido retroceso de los bosques les abrió nuevos nichos y se convirtieron en parte importante de la biomasa de los primates; ocupando en forma exclusiva el peldaño superior de la escala de la evolución. La principal forma de especialización de los hominoides parece haber sido el convertirse en vegetarianos estrictos. Aquellos que escogieron esta especialización se hicieron muy grandes, como el gorila actual. La razón para el aumento de tamaño fue la necesidad de tener intestinos extra largos para extraer la mayor alimentación posible de la vegetación menos nutritiva, la cual debía ser consumida en grandes cantidades. Una de sus características es la de que usaban armas y vivían pequeñas familias en las que se destacaba un macho adulto. El Australopitecus evolucionó hacia un predador de cerebro grande, muy apto para cazar solo. Durante este período se desarrollaron la domesticación del fuego, los utensilios de piedra tallada y las lanzas primitivas, las cuales eran palos afilados con piedras endurecidos al fuego.


HOMO HABILIS:

Capacidad craneana de 650 a 750 centímetros cúbicos. Aparecen los primeros útiles de piedra tallada y viven en grupo.

El Homo Habilis es el primer representante del género Homo (el nuestro). Tenía una capacidad craneal media de unos 600 centímetros cúbicos y era quizá un poco más pequeño que los Australopithecus. En comparación con las piernas tenía unos brazos muy largos, y experimentó una expansión cerebral a la vez que una reducción del aparato masticador. Sus utensilios eran simples piedras rotas para obtener un filo con el que poder cortar la poca carne que consumían, ya que se ha comprobado que era prácticamente vegetariano. El Homo Habilis vivió en el mismo tiempo y lugares que otras especies de homínidos, que explotaban los mismos hábitats pero de formas distintas, por lo que no tenían porqué entrar en competición por los recursos.


EL HOMO ERECTUS:

Capacidad craneana de 1000 centímetros cúbicos. Perfeccionan los útiles. Conservaba el fuego e intercambian las primeras palabras.

El Homo Erectus fue el primer homo en colonizar nuevos espacios. Aprendió a cubrirse con pieles y a encender fuego. Su cerebro era grande, de 800 a 900 centímetros cúbicos. Tenía molares grandes y con esmalte grueso, frente baja, cuerpo robusto y con una piel similar a la humana. Se caracteriza por fabricar el hacha de mano, singular entre ellos por tener forma de lágrima.


HOMO SAPIENS:

Capacidad craneana de 1400 a 1450 centímetros cúbicos. Primeros enterramientos. Usa útiles especializados y sabe fabricar el fuego.

Eran herbívoros, quizás insectívoros y desde luego en cierta forma cuadrúpedos, pues para desplazarse por el suelo utilizaban los pies y los nudillos de las manos. Vivían de forma familiar y sin establecer relación entre otras especies. Las glaciaciones trajeron consigo un aumento de temperatura muy fuerte, que fue eliminando las plantas y árboles, (base de la nutrición del Homo Sapiens), por esto tuvieron que desplazarse en busca de alimento a otras zonas. Estas temperaturas deshicieron casi todas las selvas frondosas, por lo que se vieron obligados a desplazarse a lugares más largos de los habituales, en los que la postura que tenían inicialmente les resultaba muy incómoda y dolorosa. Así fue como empezaron a erguirse. Al mismo tiempo que sucedían estos cambios también les iban evolucionando la forma del pie hasta adoptar una forma en la que los desplazamientos rápidos fuesen fáciles y cómodos.

HOMO SAPIENS SAPIENS:

Hombre actual. Capacidad craneana de 1600 centímetros cúbicos.

Somos los únicos homo que existimos después de un largo periodo evolutivo. Desde hace tiempo tenemos unas grandes similitudes con los chimpancés, pero nos diferenciamos de ellos por atribuirnos una mente privilegiada.



II.- ESPECIE HUMANA ACTUAL

Actualmente la especie humana se ha desarrollado en el terreno de la ciencia en grandes proporciones, hasta conseguir grandes logros. Nuestras condiciones de vida han ido progresando hasta conseguir una buena calidad.

Nuestro aspecto físico se caracteriza por una mayor estatura en relación al peso. La altura media en la especie humana es de 1.65 aproximadamente. El peso, con sus excepciones, está entre 60-65 kilogramos. La postura es totalmente erguida, bípeda y utilizamos en la mayoría de los casos las manos para cualquier actividad. El pelo está presente en todo nuestro cuerpo, pero es un carácter recesivo del cuerpo humano y aparece en poca cantidad, ya que no es tan necesario para mantener la temperatura corporal.

Nuestras costumbres son muy características y variadas en cada cultura. Hemos adaptado una forma de vida en la que la educación progresa constantemente y es fundamentalmente el desarrollo de las siguientes generaciones de nuestra especie humana. Nuestras actividades son totalmente civilizadas, vivimos en zonas con todo tipo de comodidades. Mantenemos un orden y unas prioridades ante otras. Todos trabajamos de una forma progresiva hacia nuestro futuro.

En conclusión: la especie humana ha evolucionado dejando atrás un vida sedentaria y una larga historia.